Historias transformadas

Salmo 30:11-12: “Has cambiado mi lamento en baile; Desataste mi cilicio, y me ceñiste de alegría. Por tanto, a ti cantaré, gloria mía, y no estaré callado. Jehová Dios mío, te alabaré para siempre”

Este pasaje lleno júbilo está precedido de grandes momentos de temor, lucha y dolor. Y es que indudablemente cuánto más difícil es la tormenta, mayor es el gozo que provoca la calma.

La historia de David, es una de esas historias complicadas con las que más de una vez nos hemos sentido identificados. A lo largo de la Biblia encontramos otras historias en las que, vemos reflejado un padre que engrandece al abandonado y despreciado (José), que escoge a los que se declaran impotentes o incapaces (Moisés y Jeremías), que está con nosotros en los momentos de prueba y dificultad (Job). Un padre capaz de traer multiplicación y crecimiento en medio de la aflicción y la opresión como lo hizo con su pueblo en Egipto.

Este mismo padre, abrió el mar para que sus hijos pasaran mientras las aguas ahogaban al enemigo, hizo caer comida del cielo para ellos, envió columnas de nubes y de fuego para protegerlos y peleó por ellos dándoles la victoria una y otra vez.

¿Qué tiene de particular tu historia para que creas que Dios no puede cambiarla? ¿Qué tan difícil es tu proceso para que creas que Dios no puede sacarte victorioso? ¿Qué hay tan grande en tu pasado para que Dios no pueda sanarlo? ¿Por qué crees que tu historia es tan absolutamente desastrosa que Dios no puede cambiarla?

¿Acaso hay algo imposible para Dios? Si él cuida de las aves, ¿cómo no va a cuidar de ti?

¡Dios es experto en cambiar historias! Basta ya de arrastrar todo ese peso que no te deja vivir, crecer y soñar. Si quieres cambiar tu lamento en baile, sólo trae tu historia a la mesa de trabajo del gran escritor que diseño todas esas increíbles hazañas para su pueblo, y verás que es tan creativo que ni tú mismo creerás el nuevo curso que dará a tu historia.

¡Porque Él es experto en cambiar historias desastrosas por historias que dan vida!

Rafael y Claudia
Pastores Iglesia Verbo De Dios